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9 oct 2006

Estimulación Postnatal

Masajes al bebé

Preparación

Escoje un periodo de tiempo en el cual tú y el bebé se encuentren relativamente relajados y tranquilos. Media hora después de que el niño haya comido.

Asegúrate de que la temperature del cuarto esté tibia y agradable para que no sienta frío (25-28 grados centígrados). Desviste completamente al bebé. Si el ambiente está frío o húmedo, usa una cobijita para cubrir aquellas partes del cuerpo que no estén siendo masajeadas.

Coloca al bebé en una superficie suave para que se sienta seguro y ambos puedan trabajar con comodidad. Ten algunas almohaditas a mano.

Es conveniente untarse un poco de crema de bebé en las manos y frotárselas para que estén suaves y tibias.

Básicamente el masaje fluye desde la cabeza hasta los dedos de los pies. Con delicadeza y suavidad trabaja con suaves toques en la cabeza, cara, mejillas, hombros, brazos, pecho, estómago y piernas.

Finaliza el contacto en la parte anterior del bebé con largos y ligeros toques desde la cabeza hasta los dedos de los pies.

Mientras lo acaricias obsérvalo dulcemente. Míralo al mismo tiempo que tus manos entran en contacto con su piel. De este modo estimulas en el niño todos sus sentidos y se establece una comunicación mas intensa, visual y táctil. Si te provoca hablarle hazlo, no te inhibas.

Recuerda que son necesarios, toques cuidadosos y amorosos, no un masaje mecánico, por ello es conveniente ser flexible y no mantener una rutina rígida en los ejercicios.

Si el bebé quiere voltearse o cambiar de posición en el transcuro del masaje, déjalo, no lo obligues a mantener una posición. Puedes volver a retomar estas áreas después.

Técnica

Presión a usar: cierra tus ojos y presiona tus párpados. La presión que se debe usar con el bebé no debe ser mayor a la que usas en tus párpados sin causar molestias. Luego procede a continuar los ejercicios en el bebé.
En las áreas pequeñas sólo usa las yemas de los dedos.
En las áreas grandes usa la parte grande de las manos (dedos y/o la palma).
"Dar golpecitos" significa tocar suavemente la superficie de la piel, y "masaje" es mover suavemente los músculos debajo de la piel.

Descripción paso a paso

La Cabeza:

Toques en la coronilla, las sienes, la región occipital y la base del cráneo.
La frente, las cejas, los parpados.
La nariz.
Las mejillas.
Los oidos y el área alrededor de ellos.
El área alrededor de la boca.

La Mandíbula:

La región anterior del cuello.
Recuerda hacer el masaje con mucha suavidad.
Da pequeños toques y masajea la parte de atrás del cuello con movimientos suaves y lentos desde la garganta hasta los hombros.
Coloca ambas manos suavemente en los hombros del bebé.
Acarícialo en dirección al pecho desde el cuello hasta los hombros.

Hombros y brazos:

Forma un anillo con tus dedos indice y pulgar en torno
al bracito del bebé. Empieza la caricia por la zona de la axila y sigue hacia abajo a lo largo del brazo. Ten mucho cuidado al Ilegar al codo pues es una región muy sensible. Sólo en la muñeca practica movimientos giratorios,siempre con suavidad

Estómago:

Masajea en forma circular el área del estómago. (Los genitales quedan incluidos en el masaje que va desde el estómago hasta los muslos). Acaricia el vientre moviendo las manos en forma circular en el sentido del reloj y empezando siempre debajo de las costillas.

Piernas:

Acaricia cada piema con toda la mano, presiona ligeramente los muslos, debes realizar movimientos giratorios sólo en los tobillos. Flexiona ligeramente las piernas y las rodillas ejerciendo una presión suave en los muslos sobre el tronco.

Tobillos y pies:

El masaje en la planta de los pies es sumamente relajante. Comienza presionando los deditos, luego recorre la planta y vuelve a los dedos. El masaje en los pies también ayuda a aliviar el dolor de estómago. Con el pulgar presiona ligeramente la planta del pie. Acaricia suavemente cada dedito.

Espalda:

Voltea al bebé boca abajo.
Comienza con movimientos largos y lentos que incluyan la cabeza, el cuello, la espalda y las piernas, siempre hacia abajo en una sola dirección.
Suministra pequeños golpecitos suaves en los hombros y la espalda masajeando suavamente con las yemas de tus dedos, con movimientos en pequeños círculos.
No masajees la columna vertebral, sólo coloca las manos y deja que el bebé sienta tu calor. Puedes hacer circulitos a lo largo de la columna.
Coloca tus manos debajo de las nalgas del bebé y a partir de allí acaricia las piernas presionando con delicadeza.

Nalgas y piernas:

Cuando Ilegues a los pies vuelve a empezar desde arriba.
Ten cuidado al pasar la mano por la zona posterior a la rodilla pues si aprietas demasiado puede dolerle.
Con movimientos lentos y suaves, finaliza el masaje bajando desde la cabeza y la espalda hasta los dedos de los pies, cálida y amorosamente.

RECUERDA:

  • Repite estos ejercicios las veces que lo creas necesario.
  • Hazlos en el momento que consideres más adecuado para tí y para el bebé.
  • No te angusties si el bebé inicialmente no colabora... inténtalo de nuevo, un poco más tarde.
  • Finalmente: hay muchas formas de expresar amor a tu bebé, ésta es sólo una de ellas...

Nota: Informacion obtenidad de http://www.abranpasoalbebe.com/.

6 oct 2006

!Foto¡


Esta foto fue publica en la jornada jajaja...

5 oct 2006

El crimen perfecto de nuestro jefe de sitio NOWHERELAND.

Se busca 100 millones de europesos:

El pasado muy pasado.

El pasado.

El presente o sera el pasado??

El padrote.

¿No pregunte que materia daba....?:

El académico 1

El académico 2

El académico 3

¿No pregunte que vendía ...?:

El vendedor 1

El vendedor 2

Unos momento en su vida:

¡Como que ¡gano! Calderón si mi gallo era el PEJE....

¡Estos jijo no escriben nada son unos ........!

¡Que haré con estos ch.... .... se me hace que los voy a vetar!

¡Quien Ch..... escribió esto de mi.......!

29 sept 2006

La Depresión Infantil: Síntomas y Tratamiento

Héctor Pauchard Hafemann

Los niños y los adolescentes pueden sufrir de depresión al igual que los adultos. Se habla en estos casos de depresión infantil. Esta alteración se presenta de muchas formas con grados y duración variados. Se define como una enfermedad cuando la condición depresiva persiste e interfiere con las capacidades y acción de la persona. Normalmente todo ser humano hace depresión en situaciones de maltrato específicas. Lo que es muy importante de considerar tanto para su tratamiento como para su prevención.

Aquí nos referiremos específicamente a las depresiones en los niños y adolescentes. Estudios hechos en EE. UU. indican que alrededor del 5 por ciento de los niños y adolescentes de la población general padece de depresión en algún momento. Evidentemente, habrá que prestar atención cuando la sintomatología depresiva persiste e interfiere con su desenvolvimiento normal.

Los niños que viven con mucha tensión, que han experimentado una pérdida importante o que tienen desórdenes de la atención, del aprendizaje o de la conducta corren mayor riesgo de sufrir depresión. Dos son los factores de riesgo más destacados en esta patología. En primer término está el que ella tiende a presentarse en determinadas familias. Y en segundo término, la existencia de situaciones de maltrato, que fundamentalmente afectan la seguridad por respaldo social.

Caracterizan a la depresión los siguientes síntomas:

- Tristeza persistente, lloriqueo y llanto excesivo

- Pensamientos o expresiones suicidas o actuaciones autodestructivas.

- Desesperanza

- Aburrimiento persistente y falta de energía.

- Pérdida de interés en sus actividades favoritas; o incapacidad para
disfrutar de ellas.

- Alteración notoria en los patrones de comer y de dormir

- Quejas frecuentes de enfermedades físicas, p. ej. dolor de cabeza o de estómago

- Concentración deficiente.

- Deterioro en los estudios y ausencias frecuentes de la escuela.

- Aislamiento social, comunicación pobre.

- Problemas para relacionarse acrecentados.

- Hablar de o tratar de escaparse de la casa.

- Ataques de rabia u hostilidad persistente.

- Baja exo-estima y sentimientos de culpabilidad

- Alta sensibilidad al fracaso y al rechazo.

Es así como niños y adolescentes deprimidos pueden mostrar cambios en su modo de ser habitual. Aquel que era muy sociable pasa a estar solo la mayor parte del tiempo. O pierde interés por todo. Y las cosas de que gustaba dejan de agradarlo. Igualmente, en ocasiones los niños y adolescentes deprimidos se refieren a que quisieran estar muertos o pueden hablar del suicidio. También, tratando de sentirse mejor pueden recurrir al alcohol u otras drogas.

Por otra parte y paradojalmente, sucede con cierta frecuencia que se portan mal en la casa y en la escuela sin que nadie se dé cuenta de que están sufriendo de depresión porque eventualmente no parecen estar tristes. Entonces, para los padres y los maestros se trata simplemente de mala conducta. Aunque, algunas veces ellos admiten que están tristes o que son infelices (evidentemente en confidencias con quienes tienen confianza).

Es entonces, importante el que los padres y los adultos relacionados con el niño conozcan esta sintomatología, lo que indudablemente da la posibilidad de una intervención precoz, con todas las ventajas que ésta conlleva.

¿QUE HACER?

En primer término es necesario precisar que este es una trastorno susceptible de ser tratado con éxito. Además de que, si se tiene algún conocimiento de su dinámica, es posible incluso que personas sin estudios especializados intervengan con probabilidades ciertas de lograr una evolución positiva.

Los padres o adultos a cargo de los niños afectados pueden intentar distintas acciones que indicaremos más adelante, las que dan posibilidades de modificar esta problemática en forma satisfactoria. De no lograrse éxito en su aplicación en un tiempo prudencial es necesario consultar a un especialista, debido a los riesgos que conlleva el que este cuadro se prolongue.

Para un adecuada intervención de los adultos, queremos dejar en claro que no nos parece conveniente el que estos accionen guiándose con algunas indicaciones simples (tipo recetas). Por el contrario, para ese objetivo, consideramos indispensable una comprensión básica de la dinámica de estos trastornos. Esta compenetración da garantías para una intervención apropiada.

En efecto, la depresión es una variedad del síndrome de emergencia (emergencia con desánimo) que se configura de acuerdo a las características orgánicas de la persona. En ésta el individuo siente (representa) una carencia de recursos y la imposibilidad personal de defenderse o suprimir situaciones de maltrato. Que en el caso específico de la depresión se trata por lo común del maltrato por falta de seguridad por respaldo social. En efecto, es bien sabido que los quiebres sentimentales la provocan. Igualmente, los duelos. Asimismo los viajes y separación de los seres queridos. El ostracismo (expulsión del grupo) es otra situación frecuente. En muchas depresiones también constatamos a menudo la pérdida del valor social personal o exoestima (ver en Reglas de Salud Mental: Síndrome de emergencia y Seguridad en si mismo)

Un alto riesgo de sufrir depresión se encuentra en los niños que han experimentado una pérdida importante, tanto de seres queridos como de cosas o situaciones esenciales para ellos. O que presentan desórdenes de la atención, del aprendizaje o de la conducta. O, sometidos a otras problemáticas o situaciones de maltrato graves.

Es igualmente necesario tener en cuenta que constituye un factor de riesgo importante el ser miembro de familias con disposición a la depresión. Lo que tiene relación con la incidencia en este cuadro de los factores constitucionales y genéticos.

Sin embargo, en nuestra experiencia el factor de mayor influencia en estos cuadros, aparte de las pérdidas significativas mencionadas, es la pérdida de la seguridad por respaldo social o su erosión derivada de una baja exoestima.

En todo caso, el tratamiento y la prevención de las depresiones resultan esperanzadores en la medida en que los factores situacionales son por lo común de gran importancia en esta perturbación y con frecuencia susceptibles de un manejo apropiado. En consecuencia, y dicho en forma simple, se trata de modificar las situaciones de maltrato.

Estas situaciones son muy variadas y todas ellas provocan reacciones perturbadas en toda persona sea adulto o niño, como cada cual puede constatar en su vida diaria, tanto en su experiencia personal como en la de otros. Las alteraciones derivadas de dichas situaciones son características y de ocurrencia común, las que se integran al denominado síndrome de emergencia.

De hecho, el comparar los síntomas de los cuadros depresivos ya descritos con los que conforman el síndrome de emergencia nos permite constatar que se corresponden prácticamente en su totalidad. Y en cuanto al deseo de abandonar la casa, no pueden caber dudas que es un intento de salir de la situación-sistema que maltrata.

De esta forma, resulta razonable el enfrentar estos trastornos depresivos en forma similar a como se hace con el síndrome de emergencia. Es decir, se trata simplemente de buscar la forma de modificar las respectivas situaciones negativas o, en última instancia, abandonarlas. Afirmación que resulta de manera sistemática corroborada por la experiencia.

Por ahora señalemos que las situaciones son cortes transversales en el decurso de sistemas y en este caso, de sistemas sociales. Consecuentemente, se trata de trabajar sobre las situaciones que inciden en la depresión que viva el niño o adolescente. Esto, según nuestra experiencia, da posibilidades de superar esta problemática en una cantidad de casos y en corto tiempo, de contar con la cooperación de al menos parte de los implicados en los respectivos sistemas de interacción. Sin duda que los agentes de elección para intervenir allí son principalmente los adultos, aunque se debe estar abierto para obtener la cooperación de niños o del adolescentes si ello es posible.

Debido a que las situaciones constan fundamentalmente de:

1) la persona misma, y

2) los elementos externos ella, son posibles dos tipos de acción. Es decir, sobre la persona misma o sobre lo externo a ella. Obviamente estos dos tipos se pueden trabajar alternativa o simultáneamente.

Previo a las indicaciones respectivas, es necesario considerar las principales y más frecuentes situaciones de maltrato que se encuentran en la base de las depresiones infantiles:

1) Las situaciones de pérdida específicas

- de personas (duelos y separación).

- de animales

- de cosas (juguetes, computadores, etc.)

2) Pérdida directa de la seguridad por respaldo social

- en relación a personas individuales

- rechazo y expulsión de grupos

3) Deterioro de la exo-estima.

- En ambientes académicos

- En círculo de amistades

- En el seno de la familia (el niño ³malo³, peleador, flojo...).

Examinemos entonces los eventuales procedimientos para manejar estas situaciones de maltrato.

1º) Procedimientos generales:

- De primera importancia es la acción que desarrollen las personas adultas que son importantes para el niño en consideración a que ellas son las que tienen un mayor ascendiente sobre el proceso cognitivo de éste y por consiguiente influirán en él de manera más eficiente.

- El eventual desarrollo de los recursos del niño debe ser considerado en primer término, puesto que son los propios recursos los que dan la mayor garantía en cuanto al manejo exitoso de las correspondientes situaciones de maltrato.

1. Manejo del proceso cognitivo

- No hacer de caja de resonancia es decir evitar lo que estimule determinados sentimientos (disminuir expresiones de consuelo al mínimo y preferente reemplazarlas por otras ³ayudas³ que no sean contraproducentes).

- Desviar la atención en lo posible de los hechos perturbadores (distraer al niño con juegos, paseos, reunión con amiguitos o familiares, TV, etc.).

2. Cambios en el niño como persona

- desarrollo de los recursos del niño para mejorar su exoestima (estimular el desarrollo de méritos valorados en el ambiente de que se trate, incluyendo presionarlos a hacer cosas consideradas útiles que abran la posibilidad de algún reconocimiento o, de manera espaciada, permitan felicitarlos por ello).

3. Búsqueda de alternativas

- Abrir posibilidades de compensación o reemplazo (hacerse de un nuevo animalito, regalarle otro juguete, compensarlo con expresiones afectivas medidas /no exageradas/, etc.)

- Indagar tras nuevas alternativas de satisfacción (otros grupos, otras actividades y entretenciones, otras amistades...)

2º) Procedimientos específicos.

1. Depresión por pérdida de personas

- evitar la llamada caja de resonancia, es decir, no dar curso a expresiones exageradas de consuelo que tiendan a aumentar en el niño el sentimiento la gravedad de la pérdida (porque acrecentará igualmente en grado la reacción depresiva).

- mantener las expresiones de afecto, y sólo aumentarlas en un primer tiempo (a fin de evitar la caja de resonancia) y volver paulatinamente a las expresiones normales.

- facilitar posibles compensaciones (posibilidad de que el niño disponga de otros objetos de afecto).

- proporcionar distracciones (con frecuencia adecuada) a fin de ocupar la mente del niño en áreas ajenas al duelo.

2. Depresión derivada de mal comportamiento.

En este caso el niño es repudiado porque molesta. En consecuencia, recibe críticas, reprimendas, expresiones de repudio, se le retiran afectos (³a los niños como tú no los quiere nadie!³). Todo lo cual incide directamente en la baja de su exoestima, con la consiguiente depresión.

En esta variedad el procedimiento de elección es llevar a la práctica un plan de disciplina, siguiendo los lineamientos descritos en Reglas de Salud Mental: Disciplina y bien común.

3. Sistemas binarios de interacción en negativo.

Llevan al niño a la depresión estos sistemas cuando está allí integrado a personas que son importantes para él, cuyas posibles interacciones negativas lo afectan profundamente.

En estos casos se requiere suprimir los espirales negativos de interacción a través de la puesta en práctica de interacciones correctivas y de una adecuada disciplina, siempre que ello sea pertinente.

4. Depresión derivada de rechazos de sus pares (compañeros).

- Influir en forma de evitar las interacciones negativas del niño en el ambiente de que se trate.

- Accionar para mejorar la exoestima a través de estimular e, incluso, presionar el desarrollo de actividades que son valoradas en el medio respectivo (deportes, habilidades sociales, etc.).

- Orientarlo estimulándolo a integrarse a otros grupos en que tenga mejores posibilidades de ser acogido. Lo que puede realizarse dentro del mismo entorno (colegio, vecindario, etc.) o en otros distintos (scouts, clubes, escuelas deportivas, etc.).

¿Qué es el Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad?

Como algunos sabe hace tres meses he pasado a ser padre de una preciosa niña, ha razón de esto he decidido poner temas médicos que encuentre en la red quizás nos sirvan de algo hay va el primero:


¿Qué es el Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad?

El Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad (TDAH) compromete un grupo de problemas relacionados con la falta de atención, hiperactividad e impulsividad. Estos problemas afectan a los niños de todas las edades en todos los aspectos de sus vidas.

Los niños que reciben un diagnóstico de TDAH típicamente exhiben dos conjuntos de 6 o más síntomas que:

  • son evidentes antes de los 7 años de edad,
  • causan deterioro en al menos dos situaciones (por ejemplo, la familia, escuela, relaciones sociales),
  • presentan inadaptación y no concuerdan con su nivel de desarrollo, y no son causadas directamente por otras condiciones (depresión y ansiedad, entre otros).

Dependiendo del tipo y número de síntomas de falta de atención e hiperactividad presentes, un niño puede recibir uno de tres diagnósticos del Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad. Estos son:

  • Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad tipo hiperactivo-impulsivo.
  • Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad tipo falta de atención.
  • Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad tipo combinado.

Para recibir el diagnóstico de tipo hiperactivo-impulsivo un niño debe mostrar 6 o más de los siguientes síntomas, persistentes durante al menos 6 meses:

  • juega con las manos o pies, o se mueve continuamente en una silla,
  • tiene dificultades para permanecer sentado,
  • corre o se mueve en forma excesiva en situaciones inapropiadas,
  • presenta dificultades para jugar o comprometerse en actividades tranquilas,
  • está en permanente movimiento o actúa como si fuese accionado por un motor,
  • habla demasiado, lanza las respuestas antes que se hayan formulado completamente la preguntas,
  • tiene dificultades para esperar su turno,
  • interrumpe o molesta a otras personas.

Para recibir un diagnóstico del tipo de falta de atención, un niño debe mostrar 6 o más de los siguientes síntomas durante a lo menos 6 meses:

  • no logra enfocar la atención a los detalles o comete errores debido a falta de cuidado,
  • tiene dificultades en mantener su atención en las actividades relacionada con tareas o juegos,
  • con frecuencia parece no escuchar cuando se le está hablando,
  • no sigue las instrucciones que se le dan,
  • tiene dificultades para organizar las tareas y actividades,
  • evita, no le agrada o no tiene ganas de comprometerse en tareas que requieren de un esfuerzo continuo,
  • pierde cosas que son necesarias para sus tareas o actividades,
  • se distrae con facilidad, y
  • se olvida de sus actividades diarias.

Para recibir el diagnóstico de tipo combinado, un niño debe presentar seis síntomas, combinando síntomas de los dos grupos anteriores.

El Impacto del Trastorno por Déficit Atencional

con Hiperactividad sobre los niños

La investigación ha demostrado el impacto significativamente negativo que estos síntomas tienen en la vida diaria para muchos de los niños afectados. La capacidad de mantener la atención y controlar el nivel de las actividades y la conducta impulsiva es una herramienta críticamente importante en la infancia.

Debido al Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad, los niños afectados deben luchar para poner atención, desarrollar y seguir los programas y para estar sentados tranquilos así como también con sus compañeros. En comparación con otros niños, pierden más las cosas que son necesarias para las tareas y actividades y son olvidadizos en sus actividades cotidianas. Experimentan dificultades para considerar las consecuencias de sus acciones al planificar acciones futuras. En muchos casos, la mala conducta no es el resultado de una incapacidad de comprender la acción correcta sino que más bien de una incapacidad de ya sea controlar la conducta o de escuchar y seguir las instrucciones. Por lo tanto, en ocasiones, los niños con el Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad se comportan bien. Otras veces en situaciones similares, se comportan mal. Esta conducta discordante no es intencional.

Los niños con Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad experimentan dificultad para abstraerse de las distracciones. Tienen dificultades para seleccionar lo que es importante y enfocar su atención a ello, y son fácilmente distraídos por cualquier estimulo. En muchas situaciones no inician, adhieren o completan las actividades a un nivel similar a sus compañeros de edad. Pueden luchar para enfocarse simultáneamente en dos cosas, tales como la voz del profesor y el pizarrón. Aunque son capaces de poner atención, parecen necesitar de más motivación y esfuerzo en comparación a otros niños de la misma edad.

Con frecuencia los niños con Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad sobrerreaccionan a las situaciones. Sin embargo, las dificultades para controlar los movimientos corporales suelen observarse en situaciones cuando deben mantenerse quietos durante periodos prolongados. Tampoco trabajan bien para lograr metas a largo plazo. Incluso en etapas tardías de la infancia, necesitan de recompensas más frecuentes, predecibles y consistentes para permanecer enfocados en la tarea, en comparación a la mayoría de los niños de su edad.

Con una comprensión de estos síntomas, rasgos y conductas, hemos desarrollado las siguientes 6 recomendaciones guías para los padres. Estas guías comienzan enfatizando la importancia de la comprensión de que los niños con Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad interactúan con su mundo -y ofrecerles a los padres una forma de ver el mundo a través de los ojos de sus niños-, ayudándoles a vivir vidas felices, exitosas y realizadas.

Recomendación UNO:

Educación.

Estar informado acerca del Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad es el primer paso que debe seguir un padre / madre para lograr una intervención exitosa.

Debido al importante numero de informaciones erróneas que circulan acerca del Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad, es importante que los padres y los cuidadores cuenten con la información correcta. Esta información le ayudara a transformarse en un eficaz y eficiente defensor de su niño.

Es importante entender las razones por las cuales su hijo esta agitado y el impacto que el Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad tiene sobre su conducta diaria rendimiento escolar, las relaciones con los amigos y la familia.

Afortunadamente, existen numerosos textos, cintas de video y audio disponibles para ayudarle en este proceso.

Recomendación DOS:

Distinguir entre la mala conducta voluntaria a involuntaria.

Es importante que usted comprenda la diferencia entre estos dos tipos de conductas. La mala conducta voluntaria es intencional y causa problemas cuando los niños deciden no comportarse de acuerdo a lo que se les ha pedido. La mala conducta involuntaria causa problemas que resultan del Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad que tiene su niño.

Recuerde, el Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad es un desorden en el cual los problemas son accidentales. Su niño no desea voluntariamente crear estos problemas y la capacidad que usted tenga para aceptar y reconocer este hecho le ayudará a tener expectativas realistas con respecto a la conducta de su niño. Esto no es decir que la mala conducta involuntaria debería ser ignorada. La mala conducta involuntaria, que es un resultado del Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad, requiere de educación y un buen manejo.

Recomendación TRES:

Entregar apoyo positivo.

El hecho de ofrecer apoyo positivo es la forma más eficiente para determinar si la mala conducta de su niño es un resultado del Trastorno por Déficit Atencional, o si voluntariamente se esta oponiendo a lo que Usted le ha indicado. El castigo y la recompensa pueden ser eficaces para modificar la mala conducta que es intencional. Sin embargo, no son tan efectivos en la modificación de los problemas que resultan del Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad.

Desafortunadamente, la respuesta de la mayoría de los padres a los problemas del niño se expresa mediante órdenes negativas (por ejemplo: ideja de hacer eso!). Su meta es entregarle a su niño una orden positiva diciéndole lo que debería hacer en vez de no hacer lo que esta haciendo. Esta es la mejor manera para manejar la mala conducta involuntaria que resulta del Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad. Si el niño/niña esta presentando una conducta indeseable, dígale lo que usted espera que haga en vez de meramente señalar la conducta incorrecta. El énfasis debe estar en lo que se debe hacer -en vez de en lo que hay que dejar de hacer-. Esto ayudará a que el niño entienda las metas y necesidades que usted esta expresando. Esto también le permite a usted asegurarse que este no es un problema conductual involuntario. Si usted le dice al niño lo que debe hacer y su respuesta es claramente negativa, pasiva o resistente, es posible que esta mala conducta esté dentro del control de su niño. Por otro lado, si obedece sus instrucciones durante un tiempo, pero después el problema surge nuevamente, existen fuertes posibilidades que este problema sea un resultado del Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad.

Recuerde, no castigue a su niño por factores que están más allá de su control. Si su niño/niña de seis años de edad no puede leer, la solución es enseñarle a leer. Si es incapaz de comportarse en forma adecuada debido al Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad, la solución es reestructurar sus expectativas, darle órdenes positivas y entregar apoyo. Si usted es paciente y persistente, observará una mejoría en la conducta de su niño/niña.

RECOMENDACIÓN CUATRO:

Hacer que su vida sea interesante y que las recompensas sean valiosas.

Todo el mundo se desempeña mejor cuando las tareas son interesantes. Esto parece ser especialmente cierto en el caso de los niños con Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad.

Los niños con Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad suelen, debido a su mala conducta, recibir menos halagos o recompensas al día que otros niños. De manera que es importante que usted haga un esfuerzo para mantener un cierto equilibrio. Se deben entregar recompensas sociales tales como halagos, y las recompensas tangibles tales como los acuerdos o privilegios cuando su niño/niña ha cumplido o ha tenido éxito en alguna tarea. Su niño/niña debe recibir el mismo enfoque balanceado con respecto o las recompenses que cualquier otro niño/niña.

Los castigos pueden ser una intervención eficaz para la mala conducta voluntaria. Sin embargo, los castigos solamente deberán ser usados cuando usted este seguro que el problema no es un resultado del Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad. Si el problema resulta del Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad, funciona bien un programa de refuerzos, durante el cual su niño recibe recompensas valiosas por la buena conducta, las cuales se pueden perder si se comporta mal. Cualquier sistema de recompensas que usted implemente debería utilizar este modelo.

Cuando los niños con Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad trabajan para mantener lo que han ganado, le ponen mas empeño. Su doctor se referirá a este tipo de refuerzo como costo de respuesta. Muchos de los recursos que se han mencionado pueden explicarle come implementar este tipo de sistema de recompensas.

RECOMENDACIÓN CINCO:

Planificación.

Los niños con Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad pueden crear significativa tensión a nivel familiar. Los síntomas de Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad crean conflicto con los hermanos, elevan el riesgo de discusiones maritales y frecuentemente terminan en que el niño con Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad se transforma en un "problema familiar".

El hecho de aceptar que los síntomas del Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad le dificultan a su niño/niña el funcionar adecuadamente en casa o en los sitios públicos le ayuda a planificar mejor las actividades cotidianas y los eventos especiales. Si usted sabe que él/ella es incapaz de mantener una situación o evento específico, es mejor planificarlo con tiempo, o en algunos casos sencillamente evitar realizarlos. La planificación con tiempo es su mejor aliado al tratar de reducir el impacto negativo y las consecuencias ocasionadas por los síntomas del Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad. Esto incluye planificar cuidadosamente las vacaciones familiares y otras salidas, así como también la comunicación eficaz con los profesores, personal escolar y otros miembros de la comunidad.

RECOMENDACIÓN SEIS:

Cuidarse usted y cuidar a su niño.

Los niños con el Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad están en mayor riesgo de transformarse en adultos con Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad y experimentar un número significativamente superior de problemas en su vida futura que otros tipos de personas. Si usted desea que su niño/niña con Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad tenga una vida feliz y exitosa debe seguir ciertos pasos.

Su comprensión, empatía y herramientas para el manejo conductual son claves para el éxito de hoy y para pavimentar la ruta para que su niño/niña tengan una vida adulta exitosa. Dado que es el representante de su niño/niña con sus profesores y otros adultos de la comunidad, es importante que usted esté emocionalmente y físicamente sano. Si usted está experimentando problemas emocionales y físicos, necesita buscar ayuda y seguir el tratamiento.

Usted debe aceptar el impacto que su niño pueda tener sobre la familia y manejar los síntomas del Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad y los problemas que ocasiona de una manera positiva y preventiva. No debe permitirse sentirse frustrado, enojado o negativo.

Su capacidad para sentirse orgulloso de su niño/niña, de ser paciente y persistente, y de entregar un ancla emocional para su niño/niña es un poderoso elemento de predicción para su futuro éxito en la vida.

Es esencial que construya y nutra su relación con su niño/niña. Debido a las exigencias que esto implica para usted, en ocasiones esta relación puede ser algo tirante, de manera que es importante que programe tiempo extra para usted con el objeto de mantener la perspectiva y una relación positiva con su niño/niña. Encuentre alguna actividad que ambos disfruten y realícenla en conjunto con tanta frecuencia como sea posible, al menos una o dos veces a la semana.

BIBLIOGRAFÍA:

Goldstein S yGoldstein M (1998) Managing Attention Deficit Disorder in Children-Second Edition, New York, N .Y; Wiley Intersciences Press. Biederman J, Newcom J y Sprich S (1991). Comorbidity of ADHD with conduct, depressive, anxiety and other disorders. American Journal of Psychiatry, 148, 564-577.

Barkley RA, Anastopoulos AD y col(1991). Adolescents with ADHD; Patterns of behavioral adjustment, academic functioning and treatment utilization. Journal of The American of Child and Adolescent Psychiatry, 30:752-761.

Declaración Resumen de la Conferencia de Consenso sobre el Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad, Instituto Nacional de Salud Mental, Noviembre 17-18 1998, Washington, DC, USA.